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Aproximaciones a la historia del Trabajo Social en Colombia

La historia del Trabajo social en Colombia, se puede dividir en tres grandes períodos: la Pre reconceptualización, la Reconceptualización y la pos-reconceptualización. Es una hipótesis que obedece a la lógica sencilla de ordenar la descripción en torno de un evento crucial que establece un antes y un después. Para el caso del Trabajo Social en Colombia, ese acontecimiento fue la reconceptualización, es decir, un empeño académico orientado por el ideario marxista que intentó construir un Trabajo Social nuevo que ya no obedeciera a la lógica del capital sino a la emancipación socialista.

1. La Pre-reconceptualización 1936-1970.

Este período se encuentra totalmente orientado hacia la construcción profesional pero admite tres sub. períodos. Al primero podría llamársele filosófico para denotar la prevalecía que tuvo la discusión ética y el ideario católico en la conformación del Trabajo Social. El segundo es de transición, pues si bien continúa el predominio de la racionalidad ética, existe un esfuerzo significativo por darle un sustento metodológico más consistente a la intervención. Un tercer momento contiene un cambio radical en las visiones que construían al Trabajo Social pues perdió presencia la dimensión ética y se entronizó el estudio de las ciencias sociales y humanas y los métodos sistemáticos de intervención.

a) Período filosófico. 1936-1952.

Se inicia en el año de 1936 con la fundación de la primera escuela de Trabajo Social anexa a la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. La escuela empezó labores en 1937 y fue aprobada por el gobierno nacional mediante Resolución 317 de 1940. Tuvo el auspicio de la Unión Católica Internacional de Servicio Social (UCSIS), la curia de Bogotá y la gestión de doña María Carulla Soler, trabajadora social bogotana, graduada en la primera promoción de la Escuela de Asistencia Social de Barcelona España, quien obtuvo de monseñor José Vicente Castro Silva, rector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, el patrocinio del claustro universitario para la fundación de la escuela. Los estatutos fueron firmados en 1935 por el comité directivo en el que figuraban los nombres de monseñor Castro Silva y los doctores Rafael Escallón, Jorge Cavalier y Tomas Rueda Vargas. Las clases se iniciaron en abril de 1936 con veinte alumnas matriculadas y un grupo de 10 señoras oyentes interesadas en obras sociales como Lorencita Villegas de Santos, Elvira Echeverry de Vélez y Emilia de Gutiérrez entre otras. Como profesores participaron los doctores Jorge Bejarano, Rafael Barberi, Jorge Camacho Gamba, Enrique Enciso, Héctor Pedraza, Hernán Vergara, Rafael Escallón, Carlos Holguín, Guillermo Nanetti, Olga Lucía Reyes, y Francisco de Abrisqueta y los monseñores Ernesto Solano y Carlos Romero, este último también capellán del plantel. Después de veinte años de labores durante los cuales graduó 95 trabajadores sociales la escuela clausuró sus actividades. (Federación, 1983)

El análisis de los planes de estudio del período (Ver Martínez y otros, 1981; Asociación, 1963) permite realizar las siguientes consideraciones iniciales sobre las concepciones en que fueron formadas las trabajadoras sociales de la época. En lo epistemológico puede señalarse que no aparecen cursos destinados a dar cuenta del carácter, sentido o historia del Trabajo Social. Es probable que en ese momento solo existiera una consciencia filosófica incipiente del mismo, construida desde una práctica basada en el uso de técnicas y procedimientos de vocación doméstica, que de todas maneras sí hablan de una total e irreflexiva opción por la intervención y cuya orientación ética era explícita. El plan de estudios de la escuela anexa a la Universidad del Rosario de Bogotá contenía, en el primer año las asignaturas de Religión, Ética y Filosofía y en el segundo Religión, Liturgia, Doctrina Social y Ética. La escuela anexa a la Normal Antioqueña de Señoritas contemplaba los años primero y segundo un curso de Moral, y uno de Doctrina social. En la escuela del Colegio Mayor de Cultura Femenina de Cundinamarca también se hacía en el primer año un curso de Moral, en el segundo otro, y uno de Doctrinas sociales. Es difícil precisar por ahora el contenido menudo de tales discusiones, pero parece posible afirmar que remitían a una variedad muy progresista del ideario católico denominado Doctrina Social de Iglesia, contenida en las encíclicas papales Rerum Novarum de León XIII de 1841 y Quadragésimo Anno de Pio XI de 1931, concebidas para contrarrestar la influencia del marxismo y la lucha emancipatoria socialista.
Decía la encíclica Rerum Novarum en algunos de sus planteamientos:

Los aumentos recientes de la industria y los nuevos caminos por los que van las artes, el cambio obrado en las relaciones mutuas de amos y jornaleros, el haberse acumulado las riquezas en unos pocos y empobrecido la multitud, la mayor confianza de los obreros en sí mismos y la unión más estrecha con que unos y otros se han juntado y finalmente la corrupción de las costumbres han hecho estallar la guerra.” (...) “A aumentar el mal vino la voraz usura; la cual, aunque más de una vez condenada por sentencia de la Iglesia sigue siempre bajo diversas formas, la misma de su ser, ejercida por hombres avaros y codiciosos. Júntase a esto que la producción y el comercio de todas las cosas está casi todo en manos de pocos, de tal suerte, que unos cuantos hombres opulentos y riquísimos han puesto sobre la multitud innumerable de proletarios un yugo que difiere poco del de los esclavos.2

Esto significa que la formación inicial de los trabajadores sociales no fue tan conservadora ni retardataria como pudiera pensarse, así la Iglesia Católica de la época desarrollara una acción política de esta naturaleza, la moral caritativa fuera la ética dominante desde el punto de vista de los dispositivos sociales de ayuda, o la prédica parroquial de púlpito insistiera en equiparar a los liberales y al comunismo con el demonio.

En el plano teórico, y contra lo que pudiera creerse, la presentación del conocimiento científico tuvo gran importancia. Se organizó en torno de tres temas: el psicosociológico, el jurídico y el médico. Son destacables los cursos de Economía política y Social en los programas de la escuela del Colegio del Rosario, del Mayor de Cundinamarca y la Normal Antioqueña de Señoritas, pues permiten pensar en la existencia de cátedras que impulsaban una formación progresista. Sin embargo, no se notan puntos de entronque con algo que pudiera considerarse particular del Trabajo Social, el cual, siendo el área fundamental que está muy desdibujado. Solo se asoma en la asignatura de Beneficencia, Asistencia Pública y Política Social, y en los cursos de Organización de las obras sociales y Caso Social, que son de cuño metodológico.

El tratamiento de lo metodológico le imprimió a la intervención una vocación familiar-doméstica. El encargo más importante para el Trabajo Social consistió en proteger el orden familiar reforzando los papeles convencionales atribuidos a la mujer-madre mediante su calificación técnica en el desempeño de actividades hogareñas instrumentales. Las asignaturas de Caso y Visita Social, Higiene general y de la Mujer, Primeros Auxilios, Puericultura, Modistería, Costura, Dibujo, Juguetería y Economía doméstica ilustran este punto. También la orientación de las prácticas estudiantiles que en el caso de la escuela del Rosario en Bogotá se desarrollaban durante el tercer año en los secretariados sociales y jardines infantiles de barrios obreros como Las Cruces, La Perseverancia y El Centenario en Bogotá.

Los estudiantes resolvían problemas económicos y morales de todo orden, buscaban la manera de proporcionar trabajo al que de él carecía, enseñaban el valor del dinero y la manera como debía ser distribuido en el presupuesto familiar. Organizaban clases de enseñanzas prácticas sobre alimentación de la familia y su papel en la salud; el vestido y modo de confeccionarlo; cuidados de la casa; maneras de hacer cosas útiles que embellecieran el hogar; cuidado de los niños; enfermería casera; deberes para con los miembros de la familia y maneras de tratarlos. Organizaban clases de lectura, escritura y nociones de Aritmética. También ayudaban para que la mujer contribuyera con el presupuesto familiar sin que tuviera que alejarse del hogar con perjuicio de los hijos. Con este objeto organizaban cursos sobre industrias caseras tales como modistería, marquetería, repujado en cuero, tejidos en lana, trabajo en fique y muchos otros. (Martínez, 2000:171)

En síntesis se podría afirmarse que en este subperíodo el Trabajo Social se concibe únicamente como profesión, es decir, una forma de intervención social centrada en lo doméstico con una orientación ético-católica explícita.

El surgimiento del Trabajo Social en Colombia hizo parte del interés político expansionista de la Iglesia Católica Romana que para la época buscaba contrarrestar la influencia del ideario marxista y el avance de la lucha socialista. Con tales fines desplegó al menos tres frentes que fueron: la evangelización doctrinaria a través de la prédica parroquial y la acción misionera, la organización de relaciones de ayuda o Bienestar Social como la Asistencia Social informada por la ética caritativa o una modalidad de la Autogestión denominada “Obrerismo” basada en la Doctrina Social de la Iglesia y un frente académico centrado en la discusión filosófico teológica dentro del cual se originó la Unión Católica Internacional de Servicio Social fundada en Bruselas en 1925. La UCISS tenía como propósitos estudiar a la luz de los principios católicos, las cuestiones científicas y prácticas del Servicio Social3, desarrollar el Servicio Social con el objeto de contribuir a la realización de un orden social en el mundo moderno, promover la creación de escuelas de Servicio Social y de grupos católicos de acción social en diversos países promoviendo sus relaciones mutuas y representar en el terreno internacional oficial o privado el punto de vista católico en lo que concierne al Servicio Social. (Martínez y otros, 1981:38)

Patrocinó la creación del primer programa de Trabajo Social en el país y de siete más en América Latina entre 1929 y 1939, a través de la escuela católica chilena Elvira Matte de Cruchaga, que fue designada sede del secretariado de la Unión para el continente con el encargo de fomentar el Servicio Social Católico. En un balance de su labor la EEMC anotaba: “En diez años tenemos ya un grupo de ocho escuelas católicas: Santiago, Montevideo, Río de Janeiro, Sao Paulo, Lima, Bogotá, Buenos Aires y Caracas. Somos en verdad una fuerza en el conjunto total de diez escuelas existentes en América del Sur. Esperamos que el Señor ayude nuestros esfuerzos para hacer extensiva a los demás países americanos los beneficios del Servicio Social Católico”.4

Doña María Carulla interpretó con mucha claridad el sentimiento católico que impulsó el surgimiento de los primeros programas de Trabajo Social. Decía en una entrevista realizada en Abril de 1975: La situación de Colombia es bastante confusa. La población pasó de un plano de servilismo a uno ya industrializado, pero los trabajadores desconocen sus derechos y sobre todo falta un gran sentimiento de caridad cristiana en las relaciones humanas. Las encíclicas papales si bien son conocidas aún no han sido encarnadas, todo lo cual crea un clima propicio a las ideas anarquistas y comunistas por lo cual es necesario que la iglesia tome conciencia para inducir a las gentes sencillas a responder al momento histórico. (Martínez y otros, 1981:38)

Es probable que doña María se refiriera a los agudos conflictos de clase que se expresaron bajo la forma de grandes huelgas sindicales surgidas en los enclaves capitalistas de las compañías bananeras y petroleras norteamericanas durante la década de los años veinte. La primera se hizo contra la Tropical Oil Company, pues las condiciones de trabajo eran desastrosas. En 1923, 40.81% de los trabajadores empleados enfermaron, había pocos hospitales, y mientras los trabajadores colombianos ganaban $ 1,50 al día sin alojamiento ni comida, los extranjeros en los mismos puestos ganaban $ 3,50 más alojamiento y comida. El 8 de octubre de 1924 más de cincuenta obreros se declararon en huelga y dos días después el paro se hizo total. El movimiento fue organizado por Raúl Eduardo Mahecha, activista socialista. La negativa de la compañía a negociar llevó a los trabajadores a las vías de hecho. Destruyeron los rieles del ferrocarril, obligaron a los trabajadores renuentes a solidarizarse con el paro y organizaron un ejército popular. La ciudad de Barrancabermeja estaba en manos de Mahecha, y grupos de obreros se paseaban por las calles disparando revólveres al aire. En enero de 1927 hubo otra huelga contra la Tropical Oil Company ocasionada por un aumento salarial muy bajo. De nuevo Mahecha, quien para la época editaba un periódico comunista en Barranca, asesoró el movimiento.

La huelga duró veinte días y convocó a unos 5.000 obreros. María Cano e Ignacio Torres Giraldo, líderes comunistas, viajaron a apoyar el movimiento. La Compañía se negó a negociar y el 21 de Enero la policía disparó contra los trabajadores. Hubo dos muertos y ocho heridos. El gobierno declaró el estado de sitio y Mahecha y otros líderes fueron encarcelados y deportados. El 4 de Noviembre de 1928 se produjo una huelga contra la United Fruit Co. causada por la negativa de la compañía a cumplir con la legislación laboral vigente, pues mediante un sistema de contratistas evadía pagar el seguro colectivo, la provisión de servicios sanitarios, el suministro de vivienda y otros beneficios de ley. El movimiento fue liderado por comunistas y anarquistas entre los que se destacó Mahecha. La United, con el aval del gobierno rechazó las solicitudes de los trabajadores. A finales del mes las fuerzas militares habían apresado a más de 400 huelguistas y al inspector de trabajo regional, quien encontró las peticiones obreras razonables y declaró la huelga legal. El 4 de diciembre los trabajadores bloquearon las líneas férreas para evitar que los trenes cargados con fruta llegaran a puerto, y obligaron a que el general Cortes Vargas abandonara un tren cargado con prisioneros que fueron liberados. Al día siguiente el gobierno declaró el estado de sitio y autorizó disparar contra la multitud. El 6 de diciembre a la 1:30 un pelotón del ejército entró en la plaza de Ciénaga, leyó la declaración del estado de sitio, dio 5 minutos para que la multitud se dispersara y disparó. Después comenzó el reino del terror. Los huelguistas en su huida quemaron y saquearon los edificios de la compañía, por lo cual el general Cortes Vargas los declaró malhechores y los persiguió como a tales. Se ha calculado que el ejército masacró de 1000 y 1500 personas. Cincuenta y cuatro participantes en la huelga fueron juzgados en consejos de guerra y 31 fueron condenados a prisión.(Urrutia, 1983: 224-231)

b) Período de transición: 1952-1960

Este período se inicia con un hecho de gran significación. Se trata del decreto gubernamental 1572 del 1 de Julio de 1952 del Ministerio de Educación Nacional, que reglamenta la Ley 25 del 27 de Octubre de 1948 sobre escuelas de Servicio Social, en el cual se establecen orientaciones académicas universales para la formación de trabajadores sociales. De tal decreto se destacan el artículo 1° que define el carácter de las escuelas de Servicio Social, el 4° en el cual se establece que todas las escuelas de Servicio Social existentes en el país, cualquiera que sea la entidad de la que dependan, someterán su plan de estudios y organización a la supervisión de los ministerios de Educación e Higiene, y el 6° que define un plan de estudios general de tres años. Su análisis permite realizar las siguientes hipótesis sobre las orientaciones en que se formaron los trabajadores sociales de la época. (Ver Asociación, 1963)

El plan fue pensado para formar en la intervención social, entendida como un esfuerzo procesual de cambio que ahora buscaba lo familiar en vez de lo doméstico, se extendía hacia formas de organización más públicas como los grupos sociales y las comunidades de diverso orden y se sustentaba en el manejo de métodos de acción social apropiados para este fin. Es por esto que lo más novedoso consistió en el esfuerzo epistemológico que se hizo para identificar un área de formación específica en “Servicio Social”, en la cual se entregaba un concepto del mismo y se instauraban las cátedras de Caso, Grupo y Comunidad, estructura curricular metodológica que acompaña desde entonces la enseñanza del Trabajo Social.

A esta área se le asignaron un total de 408 horas, el doble de lo programado para Derecho y legislación y Medicina Social temas de gran importancia en esos momentos. Contenía las asignaturas de Fundamentos del Servicio Social, Origen Histórico y métodos, Caso Social, Servicio social de Grupo, Organización de la comunidad, Administración en Servicio Social, Nociones de Servicio Social especializado y Estadística e Investigación Social.

En el plan de estudios básico de 1952, la profesión, es decir, el énfasis conferido a la intervención social, continúa dominada por la educación ética explícita a través de dos áreas. La de Filosofía Social, contenía el curso de Doctrinas sociales, Doctrina social católica, Economía Social, Sociología y Antropología, con un total de 180 horas. La de Formación religiosa y moral tenía 216 horas, intensidad equivalente a la Derecho y legislación, y un poco mayor que la correspondiente a Medicina social. Las asignaturas fueron Moral General, Moral Familiar, Ética Profesional, con 36 horas cada una y Cultura Religiosa con 108 horas, es decir, tres veces más de lo programado para cualquiera de las asignaturas del área, cuatro veces más con respecto a las materias de menor intensidad, y 36 horas por encima de cátedras de gran importancia como Sociología, Legislación del Trabajo, Higiene Alimentaria, Origen Histórico del Servicio Social, Caso Social o Estadística e Investigación Social, con 72 horas cada una.

En lo científico, el plan conserva el predominio de lo jurídico y lo médico, pero en una perspectiva más social y cercana a la intervención. El área de Derecho y legislación, con 216 horas, presentaba las asignaturas de Constitucional, Administrativo, Civil, Penal, Tribunal de Menores, Legislación del Trabajo y Criminología. El de Medicina Social, con 198 horas, contemplaba los cursos de Higiene General y social, Puericultura, Higiene femenina, Higiene mental, Nociones de psiquiatría, Primeros Auxilios, Enfermería, Nociones de bacteriología e Higiene Alimenticia, que se destacaba pues tenía casi el 40% de la intensidad asignada al área. Tomó forma el área de Psicología con 144 horas asignadas a las cátedras de Psicología general, infantil y de la Adolescencia. Las disciplinas sociales asomaron pero como una forma de filosofía social, es decir, subordinadas a la discusión ética. Por esta razón, los cursos de Sociología, Antropología y Economía Social aparecieron en el área de Doctrinas sociales y solo sumaban 126 horas, 72 de las cuales le pertenecían a la Sociología.

La opción disciplinar no estuvo siquiera intuida. Solo aparece un curso de Investigación Social y estadística con 72 horas, dentro del área de Servicio Social, es decir, como herramienta auxiliar para el ejercicio de la profesión.

c) Período científico: 1960-1970.

Este período se inicia con dos acontecimientos de significación académica para el Trabajo Social. El primero ocurre en 1959 cuando la Asociación de Escuelas de Servicio Social, creada en 1951, y el Ministerio de Educación Nacional solicitaron a la embajada de los Estados Unidos los servicios de la doctora Cecilia Bunker, trabajadora social de Puerto Rico, para analizar el pensum. Tal estudio originó otro plan de estudios básico que empezó a funcionar en 1960 en el Colegio Mayor de Cundinamarca. El segundo evento sucede en Junio de 1963 cuando se realiza el primer seminario de Facultades y Escuelas de Servicio Social convocado por la Asociación Colombiana de Universidades, del cual surge otro pensum básico. En el seminario participaron la Universidad Bolivariana de Medellín, que envió como delegados a Mercedes Echavarría de Rojas y Martha Ospina; La escuela de Servicio Social de Cali cuyas delegadas fueron Saray Colman y María Eugenia García, la escuela de Servicio Social de Cartagena, representada por Josefina Suárez y el R. P. Ruben Castro, la Escuela de Servicio Social de Pamplona representada por Josefina Muñoz y sor Ligia Melo; la Pontificia Universidad Javeriana, que envió al R. P. Jorge Betancur, S. J. y a Ruth Pizano de Vela y el Colegio Mayor de Cundinamarca, representado por Ligia Neira y Magdalena Fernández. Fueron asesoras Alicia Rico de Pinzón, Helena Menderos de Gonzalez, Nina Chavez de Santacruz, Martha Godinho y Willard Dodge.

Las consideraciones y conclusiones que realizaron las escuelas en el seminario expresaron una conciencia muy definida sobre la vocación del Trabajo Social como profesión, es decir, como una forma de intervención social basada en el conocimiento científico, a la que se le atribuye la capacidad cambiar las relaciones sociales indeseables, ahora denominadas disfuncionales, desadaptativas o problemas sociales, para satisfacer las exigencias académicas de la época sobre la objetividad científica y la neutralidad valorativa. Este giro sepultó la discusión ética sobre la vida buena, inevitable e indispensable en toda propuesta de cambio planeado, o en cualquier ilusión de progreso o desarrollo social. Así, la profesión ganó cierta presencia académica y perdió identidad como forma acción política, pero creó las tensiones necesarias para iniciar la construcción disciplinar. 5

El plan de estudios recomendado se caracterizó por el gran predominio de la razón científica con respecto a la formación ética, la hegemonía de las ciencias humanas y sociales, la desaparición de la enseñanza médico- jurídica y la consolidación de una estructura curricular específica del Trabajo Social alrededor de los métodos de Caso, Grupo y Organización de la comunidad. El informe final del seminario decía:

La docencia de la profesión de Servicio Social, ha vivido un fuerte proceso de maduración en los últimos diez años. Por tanto el pensum establecido en 1952 como básico para la preparación profesional ha sido superado ampliamente... La celeridad de los cambios de estructuras en los países en proceso de desarrollo, plantea un reto a los profesionales del Servicio Social, como positivos agentes de cambio y adaptación... El objetivo general de toda preparación profesional debe ser el de formar personal capaz de comprender e interpretar la realidad social con alto dominio de una técnica que garantice su idóneo desempeño...El Servicio Social es una profesión eminentemente práctica y dinámica que impone un enfoque hacia la realidad social del país y una preparación tal, que asegure su efectiva participación a alto nivel, en la planeación, orientación y ejecución de los programas sociales. Por tanto los objetivos de formación deben: 1°. Prepara profesionales con pericia y responsabilidad para trabajar con individuos, grupos y comunidades en estados de desadaptación social y en procesos de cooperación y desarrollo. 2°. Desarrollar la capacidad del estudiante para analizar objetiva y sistemáticamente la realidad social; sacar conclusiones valederas del estudio de esta realidad y movilizar recursos humanos y de cualquier otra índole para el logro del mejor estar individual y colectivo. 3°. Procurar el crecimiento integral del alumno, con base en el conocimiento de sí mismo y en su capacidad de asimilación y sistematización de conocimientos. 4°. Proveer liderato, en campos tales como Administración, Planificación e Investigación Social. (Asociación 1963: 1-2)

El Seminario propuso una estructura general para un plan de estudios básico, pero no alcanzó a discutir los contenidos de las asignaturas, lo que quedó como compromiso para una reunión posterior. Sin embargo, el curriculum vigente en 1962 en el colegio Mayor de Cundinamarca, surgido de la consulta con la doctora Bunker y recomendado por el Ministerio, interpretó el ambiente del Seminario. Este plan redujo la formación ética a dos cursos de Moral general y Familiar que sumaban 4 horas semanales, mientras que creó el área de Estudios de la sociedad con las asignaturas de Introducción a la sociología, Sociología de la familia, de la Vida rural, Urbana, Doctrinas sociales, Instituciones básicas del Estado y sus funciones, Movimientos sociales y políticos contemporáneos, Economía y su relación con el Bienestar Social, Estructura de la Nación, Problemas sociales colombianos y Antropología cultural, las cuales sumaban 28 horas semanales, es decir, seis veces más que la intensidad destinada a la formación ética. También creó el área de Estudios del hombre que incluía las asignaturas de Psicología general, Desarrollo de la personalidad, Aspectos médico-sociales de la enfermedad, Psicopatología y Psiquiatría para Trabajadores Sociales con un total de 20 horas semanales, o sea, cuatro veces más que lo dedicado a al formación ética. Perfeccionó el área de Trabajo Social, distinguiendo la discusión filosófica de la metodológica. En la primera ubicó los cursos de Historia del Servicio Social, Problemas Sociales, Bienestar Social y Ética Profesional, con un total de 10 horas semanales, y en la segunda las cátedras de Trabajo social de Caso, Trabajo social de Grupo, Organización de la comunidad, Actividades para grupos en Servicio Social, Métodos de educación popular aplicables al Servicio Social, Métodos y técnicas de acción social, Introducción a la supervisión, Administración de Servicios Sociales, Campos de aplicación y planeamiento económico y social, con un total de 40 horas semanales. O sea que en conjunto el área de Trabajo Social tenía una intensidad nueve veces por encima de la asignada a la formación ética. El plan eliminó las áreas médica y jurídica. Solo consideró los cursos de Información médica para Trabajadores Sociales con 4 horas, y Derecho Familiar y de protección social con 4 horas. Bosquejó el tema de la investigación con los cursos de Estadística, Investigación Social, Encuesta Social y Tesis que sumaron 12 horas semanales, si bien, su baja intensidad y dispersión dentro del plan hacen pensar que se concibió como un instrumento al servicio de la intervención y que la opción disciplinar continuaba siendo una intuición.

En síntesis, puede afirmarse que durante este período el Trabajo Social continuó entendido como una profesión, es decir, una forma de intervención social, pero ahora fundamentada en las ciencias sociales y humanas que por sus exigencias de neutralidad valorativa hicieron invisible lo más propio y fundamental de la profesión, lo que debe ser plenamente consciente y debatido, esto es, su orientación ética e intencionalidad política.

Durante los 18 años que abarca esta época se fundaron ocho escuelas. En 1953 la escuela de Servicio Social de Cali, en 1961 la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Javeriana, cerrada en 1971 para reprimir un movimiento estudiantil y profesoral de protesta propiciado por la reconceptualización; en 1963, la Escuela de Servicio Social de la Universidad Femenina de Santander; en 1964, el Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Caldas; en 1965 se organizó el Consejo Nacional para la Educación en Trabajo Social CONETS, que recogió la experiencia de la Asociación de Escuelas y Facultades de Trabajo Social fundada en 1951; en 1966 se creó la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de la Salle y se trasladó como carrera anexa de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia (ver adelante) el programa del Colegio Mayor de Cundinamarca ,fundado en 1946; y en 1969 se abrió la sección de Trabajo Social de la Universidad de Antioquia, se creó la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Externado de Colombia y reinició labores la Facultad de Trabajo Social del Colegio Mayor de Cundinamarca.

2. La re conceptualizacion. 1970-1990.

Puede considerarse como un período de crítica y transformación radical de las visiones con que se formaban los trabajadores sociales. Se inició en Chile y Argentina hacia mediados de los años sesenta e impactó de lleno los planes de estudio de Trabajo Social en el país en los inicios de los setenta. El ideario marxista fue predominante. Desde allí se inició un cuestionamiento profundo apasionado y vertical del Trabajo Social. Se analizó su articulación con el modo de producción capitalista, el papel ideologizante de las ciencias sociales, en particular de la sociología funcionalista, y su influencia en la construcción de un Trabajo Social adaptativo que ubicaba los problemas sociales en los individuos y no en las estructuras sociales capitalistas; se develó el carácter fetichista del positivismo, se criticaron los excesos del método científico y sus exigencias de neutralidad valorativa, al igual que los métodos de Trabajo Social por solipsistas, funcionalizantes, ineficientes, asistencialistas y aislacionistas. También a las organizaciones de Bienestar Social por ser agencias del sistema que imponían desde la visión de la clase dominante los proyectos de desarrollo social que convenían al capital:

La ideología desarrollista es una manifestación de otra fase de la ideología dominante que se esconde bajo las ideas de modernización, democratización, mejoramiento, desarrollo técnico y planificación que incorpora al individuo en los procesos del cambio controlado o desarrollo socio económico, donde el trabajador social actúa como un agente neutral de la contradicción dominadores versus dominados para reducir los conflictos que esta contradicción genera, mediante la promoción de funciones y aptitudes positivas hacia el cambio que permita la posibilidad de superar el estado de subdesarrollo de los países atrasados a partir del establecimiento y obligatoriedad de los modelos exógenos de desarrollo implantados por los países dominantes a los nuestros, para favorecer sus tentáculos de poder imperialista. (Faleiros, 1974: 33)

Las objeciones más o menos radicales que durante este período se le hicieron al Trabajo Social impulsaron un gran esfuerzo académico de profesores y estudiantes en el estudio y comprensión del ideario marxista especialmente, en la búsqueda de redefiniciones epistemológicas, teóricas y metodológicas para el Trabajo Social y en la construcción de nuevas relaciones pedagógicas. También generaron cambios caóticos en los planes de estudio, desorganización de las rutinas académicas, dolorosas confrontaciones y en el caso de la Universidad Javeriana de Bogotá el cierre de los programas de Trabajo Social y Sociología.

La reconceptualización fomentó y profundizo la reflexión sobre el carácter y sentido del Trabajo Social. Se redefinió como una forma de acción política emancipatoria, centrada en la concientización, organización y movilización de los sectores populares, lo que permitiría la construcción de una nueva sociedad y la solución real de los problemas sociales. Tal concepción replanteó el sentido del cambio que propiciaría la intervención de la profesión. De la funcionalización adaptativa de los desviados se pasaba a la transformación revolucionaria de las estructuras sociales. También el papel del trabajador social, que de agente del sistema se transformó en intelectual orgánico o pedagogo del marxismo. Dentro de esta visión se discutió, ahora si conscientemente, un estatuto disciplinar o la identificación de un objeto de conocimiento ligado inicialmente al estudio de la política social, y se le señalaron nuevas tareas para la investigación, la que adquirió una presencia importante en los planes de estudio y una cierta autonomía con respecto a la intervención en lo que se dio por llamar la sistematización de experiencias.

El curriculum favoreció el estudio del pensamiento marxista. Su criticidad se convirtió en una ética radical de clase postulada contra la neutralidad valorativa, la teoría ideologizante, el Estado Colombiano, el capitalismo nacional y el imperialismo norteamericano, y en favor de la ilusión socialista que interpretaba mejor las viejas ideas sobre la democracia, la igualdad, la solidaridad, la dignidad humana y lo que en su momento se consideró el verdadero carácter, sentido y dirección del Trabajo Social. Se excluyeron los cursos de sociología funcionalista, se desestimó el estudio de lo subjetivo, se minimizaron las asignaturas de psicología y se privilegió la historia, el materialismo dialéctico y la economía política.

La reconceptualización propició la búsqueda de métodos que superarán la triada del Caso, Grupo y Comunidad. Se propuso un método único pensado desde una lógica de la intervención, y se estudiaron la Pedagogía de la Liberación, la Investigación Temática de Paulo Freire y la Investigación Acción Participativa como estrategias de concientización. El espíritu de la época y la iniciación de profesores y estudiantes en la discusión de los paradigmas que circularon, transformaron las relaciones pedagógicas que se hicieron muy participativas y democráticas. También generaron la descalificación fácil, apasionada e injusta de todos aquellos profesores o estudiantes que resultaban ubicados o intuidos como representantes del sistema.

En resumen podría decirse que la reconceptualización intentó construir al Trabajo Social como una profesión revolucionaria. Se presumía que los trabajadores sociales, sin dejar sus cargos en las organizaciones del Bienestar Social, podrían subvertir el sistema desde dentro, aprovechando las fisuras que existieran. Sin embargo, las exigencias funcionalizantes del mercado laboral, una de las expresiones mas imperativas del capital, deshicieron esta propuesta académica y mostraron que su principal equívoco consistía en atribuirle a una profesión más bien modesta las enormes, complejas y peligrosas tareas de las organizaciones políticas revolucionarias. Muchos egresados tan pronto se emplearon abandonaron los ideales de la reconceptualización, no sin frustración, desaliento y culpa. Los que insistieron perdieron los puestos de trabajo y sus nombres fueron incluidos en listas negras que circulaban entre los empleadores. Algunos se radicalizaron e ingresaron a la lucha armada. La Reconceptualización con todos sus equívocos, tuvo enorme significación en el desarrollo filosófico y teórico del Trabajo Social. Permitió una gran cualificación de profesores y estudiantes, tendió puentes de comunicación con otras profesiones y disciplinas, pero por sobre todo creó una conciencia epistemológica que desde entonces ha intentado dar cuenta del Trabajo Social la influencia que tuvo el ideario marxista en las décadas de los años 60 y 70 y una aparente cercanía entre la lucha revolucionaria y el carácter y propósitos de la profesión pueden explicar el surgimiento e influencia de este período. Para esos momentos el encuadre crítico y emancipatorio que el Marxismo hace del modo de producción capitalista constituía el paradigma dominante, y los esfuerzos por construir el socialismo eran esperanzadores. La población rusa estaba entre las mejor alimentadas y educadas del mundo y las revoluciones chinas y cubanas marchaban. Por su parte, el Trabajo Social parecía entender mejor que otras disciplinas y profesiones las aspiraciones y compromisos de la lucha revolucionaria y las angustias de los excluidos. Reclamaba para si una vocación “práctica” antes que académica o teórica, se encontraba en contacto permanente y directo con la pobreza y el sufrimiento de los sectores populares, hacía una clara opción en favor de estos buscando mejorar sus condiciones de vida y su ejercicio poco remunerativo, exigía compromiso y sacrifico. Los profesores y estudiantes que recién llegaban al escenario teórico de la lucha de clases encontraron en ésta, la mejor forma de redefinir al Trabajo Social.

Durante este período se fundaron cinco escuelas. En 1971 se abrió la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Tecnológica del Chocó, y la protesta de profesores y estudiantes que buscaban una transformación en los planes de estudio que permitiera incluir las ideas de la reconceptualización precipitó el cierre del programa de la Javeriana. En 1973 inició labores la facultad de Trabajo Social de la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla y en 1974, la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Metropolitana en la misma ciudad. En 1977 se expidió la ley 53 que reguló el ejercicio de la profesión, y en 1981, el Decreto 2833 reglamentario de esta ley. En 1984 se fundaron las facultades de Trabajo Social de la Universidad Mariana de Pasto y de la Fundación Universitaria Montserrate de Bogotá.

3. La Pos-reconceptualización (1990- ?)

La disolución del bloque socialista europeo, la relegación ideario marxista en el contexto académico, su mejor comprensión por los profesores de Trabajo Social y las perentorias señales del mercado laboral, propiciaron que después de veinte años los centros académicos entendieran que la profesión de Trabajo Social no podía convertirse en una práctica revolucionaria sino a costa de su desaparición. Entonces se inició con incertidumbre, culpabilización y a veces sin mucha conciencia un proceso complejo que hoy día tiene al menos tres direcciones.
La primera es la vuelta a la simple formación profesional dentro de los modelos funcionalizantes pero actualizados con las exigencias y avances propios del capitalismo del tercer milenio. Las teorías del caos y la complejidad, la visión sistémica de primer y segundo orden con sus desarrollos en terapia familiar, la discusión ambientalista, la informática, la gerencia social y la planificación estratégica alternan con los tradicionales cursos de antropología, sociología, economía, psicología, ciencia política y la enseñanza de los métodos de caso, grupo y comunidad. Sin embargo, algunas opiniones formadas en la Reconceptualización aún se resisten a considerar el Trabajo Social como una práctica funcionalizante y han objetado la cercanía entre formación y mercado.

La segunda busca explicar las diferencias entre el ámbito profesional y el disciplinar e iniciar la formación de trabajadores sociales investigadores. Se le han opuesto la dificultad para entender las diferentes formas de pensamiento que dominan una y otra. Se cree que la disciplina se resuelve en la investigación diagnóstica que exige la práctica profesional, sin autonomía ni distancia entre ellas, y que plantear lo contrario es un contrasentido o una escisión equívoca. O bien se piensa que el hacer disciplinar autónomo desdibuja el carácter “práctico” del Trabajo Social convirtiéndolo en una forma teorizante similar a la Sociología. Se vacila ante la idea de formar investigadores desde el pregrado o frente a los debates que demanda clarificar la pertinencia disciplinar o definir el objeto de estudio.

La tercera agrega a la formación profesional y disciplinar una visión crítica del sistema que incluye al propio Trabajo Social y por lo tanto produce contradicciones. Muestra que se puede ser revolucionario no por ser trabajador social, sino por la fuerza de un compromiso personal con la utopía de la humanidad como especie solidaria y admite la contradicción como herramienta pedagógica valiosa y estrategia política legítima para que el sujeto crítico encuentre formas de supervivencia en el mundo capitalista.

Las anteriores hipótesis pueden ser útiles para debatir la historia del Trabajo Social latinoamericano que parece tener los mismos movimientos y avatares. También para analizar las diferencias y similitudes de su desarrollo en otros continentes. Es decir que en la interpretación de la historia del Trabajo Social existe un programa de investigación disciplinar interesante, amplio y complejo, que se corresponde con una de las expresiones de su objeto.

EJE CONTEMPORANEO QUE FUNDAMENTA EL TRABAJO SOCIAL EN COLOMBIA

En la década de los noventa el Trabajo Social se inclina por el paradigma de la comprensión y la interpretación6 donde se inscriben tendencias teóricas contemporáneas como: la fenomenología, la etnometodología, la hermenéutica, la teoría de sistemas, el interaccionismo simbólico, la cibernética, la acción comunicativa, el construccionismo, la lingüística y el pensamiento complejo entre otros.

El paradigma de la comprensión y la interpretación de corte cualitativo se apoya en la tradición aristotélica de la ciencia, que rescata las explicaciones físico – cualitativas, la explicación teleológica o de la causa final que es la intención (¿Con el fin de qué ocurren los fenómenos?). Bajo esta tradición la explicación científica se logra cuando se da razón de los hechos o fenómenos mediante el camino inductivo o deductivo.

Este paradigma reconoce al sujeto como actor, la irrupción del sujeto en lo social quiebra el paradigma explicativo, al hablar del sujeto aparece el mundo de la vida, se reconoce lo singular como expresión de lo interior, se le da importancia al lenguaje como acción, se rescata la cotidianidad y la reflexividad. La explicación científica de la conducta social debe servirse del mismo entramado conceptual utilizado por los propios agentes sociales (Winch), la sociedad es algo objetivo y subjetivo y la razón es intersubjetiva (Habermas).

Las prácticas profesionales en esta época atraviesan por un proceso de reconstrucción significativo, abiertas a la pluralidad de formas de pensamiento y a la diversidad de metodologías y de campos de intervención.

El giro lingüístico ha implicado un énfasis en las prácticas y relaciones sociales, en tanto que prácticas, significantes, es decir aquellas que organizan y construyen acciones sociales y que implican o asumen a los actores sociales como intérpretes o creadores de significado.

La redefinición teórica del Trabajo Social nos lleva necesariamente a una redefinición metodológica acorde con los postulados epistemológicos del paradigma de la comprensión y la interpretación. Esta redefinición metodológica debe darle cabida a herramientas de tipo cualitativo, interactivas y proactivas que potencien el diálogo, la escucha, la creatividad, la reflexión crítica y la observación, colocando la centralidad de la acción social en la intersubjetividad y el rescate de la cotidianidad.

Imponiéndose la construcción de nuevas racionalidades no instrumentales que vinculen la reflexión ética, política, ambiental, cultural, de género, generacional, articuladas en un sentido holista e irreductible a la ampliación de lo humano, donde se tome al ser humano como unidad integral, determinada por múltiples dimensiones: biológica, subjetiva, intuitiva, psicológica, cultural, económica, política, social y espiritual; unidad que a su vez hace parte de un macrocosmos con el que interacciona biunívocamente.

Este reconocimiento exige hoy al Trabajo Social el análisis y reflexión de las prácticas culturales de la cotidianidad, demanda la construcción interdisciplinaria y establece nuevas demandas formativas y de interacción profesional, que se fundamentan en el reconocimiento de la sociedad en tanto dimensión compleja, diversa y dinámica.

EJE RECONCEPTUALIZADO QUE FUNDAMENTA EL TRABAJO SOCIAL EN COLOMBIA

En la década del sesenta, ante la coyuntura del plan decenal para América Latina (Alianza para el progreso), propuesto por la Organización de Estados Americanos (OEA), se promueve el desarrollo de ejes temáticos de la profesión, con el fin de mejorar las condiciones de las poblaciones y establecer indicadores del desarrollo, para lo cual se retoman técnicas y métodos de la antropología y el desarrollo rural, así como de la sociología y la investigación de campo.

El error fundamental de esta etapa se produjo al concebir el desarrollo con base en agentes externos, que no tenían en cuenta las necesidades reales de la población lo que no permitirá una planeación adecuada del desarrollo por parte de las comunidades.
En los setenta y en los ochenta, el Trabajo Social se fundamenta en el paradigma crítico – analítico5, nutrido por las corrientes teóricas estructuralistas y marxistas, las cuales afirman que no se puede desconocer el contexto sociopolítico y económico donde se asienta la ciencia. La problemática de la ciencia no se puede reducir a cuestiones lógico – epistemológicas, el entorno y la totalidad social también cuentan, deben mirarse las contradicciones sociales para la intervención.
Se imponen las reflexiones en la profesión acerca de la relación ciencia – sociedad, desde un enfoque crítico marxista que le da fuerza al movimiento conocido al interior del Trabajo Social como reconceptualización, el cual propugnó por un redimensionamiento y revalorización de la praxis profesional como alternativa al asistencialismo, al tecnicismo cientificista y al desarrollismo.

Este movimiento propicio en la profesión el desarrollo de nuevas categorías de análisis, la priorización de la investigación social en el ámbito interdisciplinario, el desarrollo de una actitud crítica, un cambio en la fundamentación teórica con elementos científicos para una explicación macro de los fenómenos sociales y un énfasis en la intervención.

Con este movimiento de reconceptualización se desarrollo una metodología de transición a través de métodos como el único, el integrado y el básico; su pretensión era utilizar procedimientos y técnicas que superaran las tendencias asistenciales, haciendo énfasis en la investigación, la reflexión y la acción por parte de las comunidades.

En la década de los ochenta se fue desarrollando con mas intensidad el Trabajo Social familiar y terapéutico soportado en el enfoque sistémico.
A finales de la década de los ochenta se da la crisis del paradigma marxista, ocasionando en el Trabajo Social el desarrollo de otras tendencias.
Para esta época se abandonaron las lecturas macroestructurales con proyecciones transformadoras de largo alcance, y se implementaron herramientas teóricas y metodológicas que hicieron posible intervenciones sobre microrealidades, puntualizando en la gestión y la política social.

EJE TRADICIONAL QUE FUNDAMENTA EL TRABAJO SOCIAL EN COLOMBIA

Desde su surgimiento de la profesión en el país(1920 hasta 1960) la fundamentación teórica y metodológica estuvo soportada en el paradigma explicativo4, que se nutría principalmente de las corrientes teóricas positivistas y funcionalistas.

Este paradigma de corte cuantitativo se apoya en la tradición galileana de la ciencia, en la que el universo se mira como un flujo de acontecimientos que suceden según leyes. Esta concepción es funcional y mecanicista, reduce a objeto la naturaleza. En su interés pragmático pregunta por el cómo más inmediato y práctico de los fenómenos y sus consecuencias. Según está tradición la explicación científica debe formularse en términos de leyes que relacionan fenómenos determinados matemáticamente, partiendo de hipótesis causales y del análisis experimental.

En este periodo el Trabajo Social, soportó su accionar en categorías conceptuales explicativas positivistas siguiendo el monismo metodológico, la explicación causal y las certezas que da la razón al trabajo científico según los planteamientos de Augusto Comte. Según este paradigma el papel de las ciencias sociales es buscar las reglas sociales, se parte de una mirada homogenizante de la realidad, la realidad social es externa al profesional, no se concibe al ser humano como sujeto, como actor.

Vale la pena destacar los aportes a la fundamentación científica del Trabajo Social, hechos por la norteamericana Mary Richmond, quien soportada tanto en el positivismo, como en el psicoanálisis y el conductismo, desarrolló el método de Trabajo Social de Caso. Este método incluía el diseño de estrategias de diagnostico y de intervención con individuos y familias.

En la década de los cuarenta, con la segunda guerra mundial, aparece una cantidad incalculable de lisiados, lo cual obliga a los Trabajadores Sociales a implementar un método diferente al de caso, que les permitiera desarrollar procesos de intervención con todas las personas que presentaban dificultades en las etapas terapéuticas y de recuperación. Con este fin surge el método de Trabajo Social de grupo; su principal teórica, Gisela Konopka, afirmaba que con éste se trataba de mejorar el funcionamiento social de las personas.

Para finales de la década de los cuarenta surge el método de Trabajo Social con comunidad, con Arthur Dunham, permeado por la corriente estructuralista y posteriormente por la estructural funcionalista, cuyo propósito específico era mantener el equilibrio y la regulación adecuada de los intereses de la estructura estatal que imperaba en el momento. Las prácticas de Trabajo Social parten de la necesidad de la sociedad y se pretende adaptar a quien no esté respondiendo a ésta.
El Trabajador Social se constituyó en un agente de cambio, promotor de modificaciones institucionales dentro de la estructura funcional; es decir, que abandona la perspectiva que busca la adaptación y la socialización para asumirse en una dimensión de cambio y de participación en los procesos de estructuración y ejecución de la política social.

CIUDADANIA

“El concepto de ciudadanía ha cambiado a lo largo de la historia occidental, haciéndose cada vez menos excluyente. En las democracias más antiguas, incluida la famosa democracia ateniense, en principio sólo eran considerados ciudadanos los varones (con la excepción del esclavo, del meteco y del extranjero) que tuvieran la capacidad de adquirir armas militares para defender la ciudad, siendo una de las principales virtudes del ciudadano poseer la capacidad de defender su "polis". Las mujeres, por su parte, tenían privado el derecho a todo tipo de participación en la vida política. Con el tiempo el requisito económico se tornó prescindible, ya que los trirremes (barcos atenienses impulsados a remo) eran movidos, justamente, por los remeros, quienes reclamaron sus derechos políticos por participar en la defensa de la polis. El concepto fue adquirido y desarrollado posteriormente por el Imperio Romano”

La ciudadanía se puede definir como "El derecho y la disposición de participar en una comunidad, a través de la acción autor regulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo de optimizar el bienestar público La ciudadanía se puede definir como " El derecho y la disposición de participar en una comunidad, a través de la acción autor regulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo de optimizar el bienestar público.

Sin embargo la ciudadanía no es un concepto moderno, este se configura en la época clásica teniendo un largo transcurrir histórico; con un origen griego, siguiendo con la perdida de este ósea con el declive en la época medieval, luego en esta instancia sigue el resurgimiento e la época moderna, continua con las reconsideraciones en el siglo XIX y principios de siglo XX y terminando con el retorno del ciudadano a finales del siglo XX hasta ahora con los comunistas, republicanos, liberales y no liberales.

En el resurgimiento la ciudadanía es un concepto de tipo liberal donde el individuo es la primera unidad de la sociedad, nacen aquí los derechos civiles en el siglo XVII garantizados por los tribunales y los derechos políticos en el siglo XVIII garantizados por la asistencia del parlamento, es entonces en estos dos siglos donde se hace la consecución de los derechos civiles y políticos (derechos de primera generación).

En la reconsideración de la ciudadanía (siglos XIX y XX) nacen los derechos sociales, a partir de la caída de los países capitalistas (desigualdad, exclusión social), ya no se tienen en cuenta solo los derechos de primera generación (civiles y políticos), sino los de la segunda generación que son los derechos sociales, garantizados por el Estado.

En el retorno de la ciudadanía (finales del siglo XX), se hace la reivindicación de los derechos de ciudadanía por participación social y se amplio el tema de la ciudadanía con el multiculturalismo.

Respondiendo a la pregunta donde esta la acción política se podrían definir tres (3) perspectivas de ciudadanía en las cuales se tiene presente los problemas del estado de bienestar como son la ciudadanía liberal, comunitaria y republicana, donde el estado de bienestar aparece como la condición de posibilidad del propio ejercicio de ciudadanía.

Es por esto que podemos ver la ciudadanía liberal como una individualización de los ciudadanos donde prima los gustos e intereses propios para llegar a la satisfacción de sus propios deseos, aquí el individuo lucha por construirse autónomamente, donde las instituciones tratan de a tender sus preferencias que cada ciudadano posee, además su comportamiento es como un ciudadano consumidor, ya que esto genera la satisfacción de ellos, pero para poder satisfacer es necesario producir para mejorarse a si mismo y adquirir todo lo que el desea ya que este es su punto de partida y de llegada por otra parte podemos decir que los ciudadanos ven el estado de bienestar como una actividad política que infiere en la libertad de cada ciudadano donde su inestabilidad recae en la economía donde la virtud de uno infiere en la libertad de los otros.

En este tipo de ciudadanía las prácticas sociales están bajo la calculabilidad, beneficiándose de la obtención de los beneficios con los esfuerzos de los demás, haciéndole mas énfasis a la obtención de derechos que a la de los deberes, encarnada en la idea de libertad, no refleja la idea o necesidad del ciudadano ilustrado pensando solo en un ámbito privado.

Mientras que el ciudadano comunitario busca todo a partir de lo colectivo, donde todos dependen de los otros para poder adquirir la meta propuesta, donde existe un bien compartido que permite evidenciar y reconocer las acciones, aun que estos no reconocen sus derechos, sino sus deberes entendidos como el compromiso de actuar de acuerdo con la idea de bien, pero esta no produce unas garantías, donde su libertad no se ve limitado por otros, sino que aumenta cada vez mas con la de los otros ciudadanos, es por esto que el Estado de bienestar se expresa como una inestabilidad cultural, donde solo priman los ciudadanos con las mismas normas, valores, este estado ayuda a que haya una regulación de la inclusión y exclusión de los ciudadanos, ya que exige un gran grado de homogeneidad.

En la ciudadanía comunitaria esta dado el origen de la participación y el ejercicio de ésta lo da la pertenencia al mismo grupo, en ciertas cosas era una comunidad exclusiva, rechaza la construcción de proyectos, priman los deberes del ciudadano sobre los derechos y no hay una perspectiva de cambio.

Mientras que la ciudadanía republicana, el ciudadano es el único responsable de la fidelidad de su vida, también requiere la ayuda de los otros para asegurar su libertad, pero esto solo se puede garantizar las condiciones para la búsqueda de la felicidad, ya que esa responsabilidad es de cada uno a partir de los retos propios, una elección a autónoma de sus metas y su realización con destreza, además les dan una gran importancia a los deberes y derechos de todos los ciudadanos, pero el centro del estado de bienestar es crear las mejores condiciones para que cada uno pueda trazar sus mejores proyectos de vida, a partir de su condiciones materiales de los individuos de otros individuos, condiciones políticas, sin importar la cultura ya que esta promueve la multiculturalidad.

La comunidad de ciudadanía republicana parte de la experiencia del mundo griego, hace énfasis al tema de asuntos públicos de lo común, pensando siempre en el colectivo, el ciudadano no solo tiene obligaciones con el Estado so ni también con sus conciudadanos que es mas que todo un ejercicio de solidaridad, sobresale la búsqueda del bien publico, es una ciudadanía de tipo deliberativa, preocupada por la opinión publica, exigiendo para esta comunidad republicana virtud ( una ética civil, que corresponde a ciertos valores como: la tolerancia, respeto por el otro, solidaridad, fraternidad, el actuar dentro de la ley y la visibilidad de sus actos) e ilustración (conoce su situación en el terreno de lo publico: sus derechos y deberes), es un ciudadano preocupado por el conocimiento.

La acción política los ciudadanos la podemos ejercer desde tres (3) instancias: los partidos políticos, grupos de presión e interés y movimientos sociales.
Hablando un poco del contexto Colombiano podemos decir que es necesario hablar de ciudadanos mestizos es decir de la idea de mezcla, hay ciertos modelos de construcción de ciudadanía: liberal, republicano y comunitario que no son propios de este contexto, ya que cuando se intenta construir ciudadanía nos encontramos con nuestros propios ancestros, instituciones políticas, sociales y económicas, sin embargo hay ciertos hitos de construcción de ciudadanía en Colombia:

1. El ciudadano vecino: sujeto de tipo colectivo, reconocido a un colectivo determinado donde se tiene presente el territorio, enraizado, donde se concebía que era vecino de una localidad o de otra pero nunca de una nación en conjunto, donde este era visto como un sujeto perteneciente a un colectivo y primaba un doble referente comunitario, determinado o de un todo orgánico cohesionado en torno a la identidad cultural, afectividad, parentales, étnicas, entre otro, por lo cual se tenia acceso a los derechos de la ciudadanía.

2. El ciudadano liberal: liberalismo radical, trató de constituir los derechos civiles y políticos, donde se concibió una ciudadanía plural, diferenciada profundamente enraizada con los poderes religiosos, donde se logro el desarrollo de la ciudadanía moderna y una ausencia de las autoridades públicos en la vida privada de los individuos, además crearon los partidos políticos con una estructura con cobertura nacional que partió de los espacios divididos para la acción política.

3. El ciudadano sacro: regeneración (Constitución política de Colombia 1886) ,es la busca de una ciudadanía uniforme bajo un régimen político centralizado en presidencialista, unitario y confesional, que busca de la centralización de un solo poder a partir de la constitución política, el cual era guiado a partir de la religión católica como guiadora de la política, donde su único horizonte es lo filosófico y el liberalismo clásico, aquí el ciudadano es regenerado a partir del modelo buen cristiano y formado al aumento de la moral privada y domestica, y ala contribución de la salvación del mundo y la cruzada contra el mal.

4. El ciudadano social y cultural: liberal, conservadora y socialista, los cuales buscan la reivindicación de los derechos, los cuales buscan ser tratado de una manera asimétrica por el estado a partir de sus condiciones en particular, las cuales se institucionalizadas por la carta de 1991, donde los sujetos colectivos y sus derechos son visto como elementos primarios del orden político, ya que los derechos colectivos han pasado a formar parte de la cultura política.

5. El ciudadano de la constitución de 1991: se consagran las cuatro generaciones de derechos (civiles, políticos, sociales, culturales y de tipo colectivo).

Pero también nos podemos referir a las ciudadanía mestiza, por la cual se a desarrollado la lucha por los derechos humanos y el reconocimiento de los diferente personas en la esfera de lo publico, donde estos ciudadanos acabaron con las distancias, las desigualdades, entre lo ético y lo político del Estado moderno, estos han trazado una mediación para buscar la inclusión y exclusión donde se mantienen abiertos los canales de participación electora, pero esta mediación a producido violencia ya que esta ciudadanía a tenido que luchar entre la guerra y la política ya que esta guerra no solo es agresión física sino también atreves de discursos.

En Colombia el único momento de constitución de ciudadanía moderna se dio a mitad del siglo XX.

ACCIONES DE GRUPO




Son aquellas acciones interpuestas por un número plural o un conjunto de personas que reúnen condiciones uniformes respeto de una misma causa que origine perjuicio individual para dichas personas. Las condiciones uniformes deben tener también lugar respeto de todos los elementos que configura la responsabilidad.

La acción de grupo se ejercerá exclusivamente para obtener el reconocimiento y pago de indemnización de perjuicios.
El grupo estará integrado al menos por (20) personas.

Sin perjuicio de la acción individual que corresponda por la indemnización de perjuicios, la acción de grupo deberá promoverse dentro de los dos (2) años siguientes a la fecha en que se causó o cesó la acción vulnerante causante del mismo.

LOS TITULARES DE LA ACCION DE GRUPO Y LA PERSONERIA MUNICIPAL

Podrán ejercer la acción de grupo las personas naturales o jurídicas que hubieren sufrido un perjuicio individual. Los personeros Municipales, Distritales y el Defensor del Pueblo podrán, sin perjuicio del derecho que asiste a los interesados, interponer acciones de grupo en nombre de cualquier persona que se lo solicite o que se encuentre en situación de desamparo e indefensión.
En este caso será parte del proceso judicial junto con los agraviados.

En la acción de grupo del actor o quien opere como demandante, representara a las demás personas que hayan sido afectadas individualmente por los hechos vulnerantes, sin necesidad de que cada uno de los interesados ejerza por separados su propia acción, ni haya otorgado poder.
Las acciones de grupo deberán ejercerse por conducto de abogado.

COMPETENCIA:

Hasta tanto entren en funcionamiento, los juzgados administrativos, de las acciones de grupo interpuestas ante a jurisdicción contencioso administrativa conocerán en primera instancia os tribunales contencioso administrativos y en segunda instancia el consejo de estado.


REQUISITOS PARA PRESENTAR LA ACCION DE GRUPO:

La demanda mediante el cual se ejerce la acción de grupo deberá contener o requisitos establecidos en el código de procedimiento civil o en el código contencioso administrativo, según el caso, además de las citadas a continuación:

1. El nombre del apoderado o apoderados, anexando el poder legalmente conferido.

2. La identificación de los gobernantes, indicando sus nombres, documentos de identidad y domicilios.

3. El estimativo del valor de los perjuicios que se hubiere causado por la eventual vulneración.

4. Si no fuera posible proporcionar el nombre de todos los individuos de su mismo grupo, expresar los criterios para identificarlos y definir el grupo.

5. La identificación del demandado.

6. La justificación sobre la procedencia de la acción del grupo.

7. Los hechos de a demanda y las pruebas que se pretendan hacer valer dentro del proceso.

Si son varias las personas que han sufrido daño por causa de la acción u omisión, o por varias acciones u omisiones, derivadas de la vulneración de derechos o intereses colectivos, quienes hubieren sufrido un perjuicio podrán hacerse parte dentro del proceso antes de la apertura apruebas, mediante la presentación de un escrito la cual se indique su nombre, el daño sufrido, el origen del mismo y el deseo de acoger al fallo y de pertenecer al conjunto de individuos que interpuso la demanda con un mismo grupo.

En el mismo sentido, dentro de los cinco (5) días siguientes al vencimiento del término se traslado de la demanda, cualquier miembro de su mismo podrá manifestar su deseo de ser excluido del grupo y en consecuencia, no ser vinculado por el acuerdo de conciliación o la sentencia.

DIFERENTES PERSPECTIVAS PARA ANALIZAR LA FAMILIA.

Podemos analizar la familia como un sistema social desde diferentes perspectivas, incluyendo la teoría general de sistemas, el enfoque ecológico, la teoría intergeneracional y la teoría del ciclo de vida familiar, tratando de entender el comportamiento humano en términos de relaciones con el otro mas que en lo que caracteriza cada persona, teniendo en cuenta que las primeras relaciones que se dan son las de la familia y que ésta a su vez se relaciona con diversos entornos.
La teoría de sistemas incorpora una nueva perspectiva para abordar la familia desde su estructura y los procesos que esta vive, como una totalidad que se compone de las partes teniendo en cuenta que estas tienen relaciones y son interdependientes entre si y partiendo del supuesto que, mientras mas se conozca a las partes, mas se avanza en el conocimiento del todo.

De acuerdo con la teoría de sistemas no podemos como las partes del todo son interdependientes entre si, estas a la vez se influyen mutuamente, lo que lleva al supuesto que si una parte se ve afectada por algo en este caso un integrante de la familia, afectara también al todo en este caso a la familia como un todo.
La familia esta compuesta por sistemas que se relacionan entre si, y el resultado de esas relaciones es la conformación de subsistemas que dan cuenta de la estructura familiar, estos subsistemas cumplen una serie de funciones que son invisibles interactuando cada miembro de la familia en este, los subsistemas son:

Subsistema conyugal: se constituye por un hombre y una mujer que deciden formar familia, es de vital importancia este subsistema porque de este depende que la familia funcione o no.

Subsistema parental: constituido cuando la pareja conyugal tiene hijos y decide asumir el rol de padres, teniendo en cuenta que no deben de descuidar el subsistema conyugal y que un subsistema puede invadir al otro corriendo el riesgo de debilitar la estructura familiar.

Subsistema fraternal: compuesto por los hermanos, se puede decir que es un laboratorio en donde experimentas sus primeras relaciones y donde aprenden a compartir, pelear, negociar, ejercer poder etc.

Todo sistema tiene unos límites desde individuales hasta grupales para saber quienes pertenecen a este y quienes no pertenecen.

Los limites al inicio de la vida son difusos pero con el pasar del tiempo estos se van fortaleciendo a medida que la persona se desarrolla, así mismo pasa con la familia, en un principio el subsistema conyugal puede sentir que esa no es su familia ya que acaba de salir de su familia de origen pero con el pasar del tiempo estos se acomodan y se constituirá la nueva familia, creando en ella una serie de lealtades, reglas y conexiones emocionales que tienden a ser invisibles y que pueden funcionar tanto fuera y dentro de la familia. Existen tres tipos de límites y son:
Los límites abiertos claros o permeables, los límites cerrados rígidos o impermeables y los límites difusos o azarosos.

Los sistemas se encuentran en constante cambio y movimiento y para responder a las necesidades que estos generan cuentan con capacidades para mantener la estabilidad y a promover el cambio, según la teoría de sistemas se sustenta la posibilidad de generar soluciones a través de diferentes medios (equifinalidad), la tendencia a mantener el equilibrio (homeostasis), las familias deben adaptarse y sobrevivir sosteniendo una relación adaptativa con el medio.

Todos los sistemas tienen un sistema mayor, es decir, un suprasistema, en este caso los subsistemas conforman la familia que es el sistema y la sociedad es el suprasistema, teniendo la familia con su suprasistema un equilibrio a través de las funciones que la familia desempeña en la sociedad.

La estructura familiar es mantenida por una serie de roles, normas y reglas que se convierten en procesos familiares teniendo en cuenta para transmitir la comunicación y diferentes axiomas que la componen y que entendiendo estos podemos comprender que todo sistema humano desarrolla patrones regulares de comunicación, los que constituyen normas o reglas que definen que acciones se pueden realizar en la familia en ella misma y en relación con los demás, los axiomas son:

• Es imposible no comunicarse, ya que los gestos también comunican.

• Toda comunicación tiene un aspecto de contenido y un aspecto relacional, de modo que la comunicación no solo un contenido explicito, si no también mensajes implícitos que definen la relación entre los participantes de esa comunicación.

• Los seres humanos se comunican de dos formas: digital (verbal) y analógica (no verbal).

• Se refiere al poder en la comunicación y establece que todos los intercambios comunicacionales son simétricos o complementarios, según que estén basados en la igualdad o la diferencia.

Como cualquier sistema de interacción, las familias tienen normas o reglas que las rigen asumiendo que las normas estas sujetas a la posibilidad de ser modificadas o mantenidas y que las reglas son impuestas y señalan correctivos, la existencia de estas dan estabilidad y coherencia ya que rigen los roles, subsistemas, el uso del tiempo, del espacio, la naturaleza de los limites.

Cada integrante de la familia cumple un rol, este concepto de rol recupera al individuo en el contexto de esa totalidad y lo posesiona en su calidad de actor y alude a como su actoría influencia en el sistema familiar, es decir que los roles se refieren a las actividades que desempeñan los miembros de la familia para mantener el orden y la estabilidad.

Kantor y Lehr distinguen cuatro roles que determinan básicos en el sistema familiar: los inciadores, los opositores, los seguidores y los espectadores.

Teniendo en cuenta estos aspectos anteriores se puede decir que para que la familia funcione debe existir un mínimo de coherencia entre los procesos de comunicación, roles y normas.

¿Qué es una buena política pública?

Una política pública de excelencia corresponde a aquellos cursos de acción y flujos de información relacionados con un objetivo político definido en forma democrática; los que son desarrollados por el sector público y, frecuentemente, con la participación de la comunidad y el sector privado. Una política pública de calidad incluirá orientaciones o contenidos, instrumentos o mecanismos, definiciones o modificaciones institucionales, y la previsión de sus resultados.

Lo principal es la idea, el punto de vista, o el objetivo desde el cual plantear o analizar normas o disposiciones. Así es posible considerar a una norma o decisión o a varias (como el "programa" de Estados Unidos). También se ha usado la expresión “espacio de las políticas” para denotar un conjunto de políticas tan interrelacionadas que no se pueden hacer descripciones o enunciados analíticos útiles de ellas sin tener en cuenta los demás elementos del conjunto.

Las políticas públicas de excelencia incluyen el aspecto político como su origen, objetivo, justificación o explicación pública. Si las políticas públicas no son enmarcadas en un amplio proceso de participación, ello puede sesgar a los actores públicos: los especialistas hacia la tecnocracia y los comunicadores o encuestólogos hacia al populismo inmediatista.
Una alternativa a la inclusión de las consideraciones políticas en las políticas públicas es la simple agregación de especialistas sobre algunos temas, o de soportes comunicacionales -incluyendo el uso de cuñas y de encuestas- a las actividades tradicionales del gobierno.

Nuevos ámbitos de comunidad

Luchar para limitar la esfera económica no es, para el hombre común en los márgenes o para la mayoría de la gente en la tierra, una reacción mecánica a la invasión económica de sus vidas. No son ludditas. Más bien, ven su resistencia como una forma de reconstituir creativamente sus formas básicas de interacción social, a fin de liberarse de las cadenas económicas. Han creado así, en sus vecindades, pueblos y barrios, nuevos ámbitos de comunidad que les permiten vivir en sus propios términos.

En estos nuevos ámbitos de comunidad, existen formas de interacción social que surgieron en la era de la posguerra. Estos grupos son los herederos de una diversificada colección de ámbitos de comunidad, de comunidades e incluso de culturas completas, que fueron destruidos por la forma económica, industrial, de interacción social. Tras la extinción de sus regímenes de subsistencia, trataron de adoptar diversas formas de acomodamiento a la forma industrial. El hecho de no haberlo logrado, ni a través de la sociedad industrial ni a partir de los remanentes de las formas tradicionales de interacción, fue la precondición de las invenciones sociales cuya consolidación y florecimiento fueron adicionalmente estimulados por la llamada crisis del desarrollo.

Para la gente en los márgenes, desligarse de la lógica económica del mercado o del plan se ha convertido en la condición misma de su supervivencia. Se ven forzados a confinar su interacción económica -para algunos muy frecuente e intensa- a los campos que están fuera de los espacios en que organizan sus propios modos de vida. Esos espacios fueron su refugio durante la era del desarrollo. Tras experimentar lo que significa la supervivencia en la sociedad económica, recuentan ahora las bendiciones que encontraron en tales refugios, aunque trabajan activamente para regenerarlos.

Al igualar la educación con la obtención de diplomas, de acuerdo con la definición económica del aprendizaje, carecían de maestros y escuelas. Ahora, al reinsertar el aprendizaje en la cultura, disfrutan la opulencia de enriquecer constantemente su conocimiento, con alguna ayuda de amigos que aportan experiencias y remedios de otras tradiciones.

Tras igualar la salud con la dependencia de servicios médicos, carecían de doctores, centros de salud, hospitales, medicamentos. Ahora, después de reconocer otra vez que sanar no es sino la capacidad autónoma de lidiar con el ambiente, están regenerando su propia capacidad curativa, disfrutando los beneficios de la sabiduría tradicional de sus curanderos y de la rica capacidad terapéutica de sus entornos. Para esto reciben también alguna ayuda de sus amigos, cuando se necesitan medios externos para atender algo que esta fuera de su alcance o de su entorno tradicional.

Después de igualar la comida con las actividades técnicas de producción y consumo, vinculadas a la intermediación del mercado o del estado, carecían de ingresos suficientes y sufrían escasez de alimentos. Ahora, están regenerando y enriqueciendo sus relaciones entre si y con el medio, nutriendo de nuevo sus vidas y sus tierras. Por lo general logran lidiar bien con los faltantes que aún los afectan, a veces muy severamente - como consecuencia del tiempo y esfuerzo que se requieren para remediar los daños causados por el desarrollo o por su incapacidad temporal de escapar de las dañinas interacciones económicas que aun necesitan mantener. No es fácil, por ejemplo, salirse de las cosechas comerciales o liberarse de la adicción al crédito o los insumos industriales; pero el cultivo intercalado, al que muchos han comenzado a regresar, regenera la tierra y la cultura, y con el tiempo permite mejorar la nutrición.

Grupos campesinos y marginales de las ciudades comparten ahora con quienes se han visto obligados a abandonar el centro económico los mil trucos que aprendieron para limitar la economía, burlarse del credo económico, o reformular y refuncionalizar la tecnología moderna. La “crisis” de la década de 1980 expulsó de la nómina a quienes ya habían sido educados en la dependencia de ingresos y del mercado, gente que carecía de una red social que les permitiera sobrevivir por si mismos. El proceso plantea grandes desafíos y tensiones a todos, pero también ofrece una oportunidad creativa de regeneración, una vez que descubren la medida en que pueden apoyarse mutuamente.

La lógica básica de la interacción social dentro de los nuevos ámbitos de comunidad previene que la escasez aparezca en ellos. La gente no adopta fines ilimitados, puesto que sus fines no son sino el otro lado de sus medios, su expresión directa. Si sus medios son limitados, como son, sus fines no pueden ser ilimitados. Dentro de los nuevos ámbitos de comunidad, las necesidades se definen con verbos que describen actividades que encarnan deseos, destrezas e interacciones con otros y con el medio. Las necesidades no están separadas en diversas “esferas” de la realidad: carencias y expectativas de un lado, y satisfactores del otro, que se reúnen a través del mercado o del plan.

Una de las más interesantes facetas de la regeneración en curso en los nuevos ámbitos de comunidad que están creando hombres y mujeres ordinarios es precisamente la recuperación de su propia definición de necesidades, desmantelada por el desarrollo en la percepción y en la práctica. Al fortalecer formas de interacción insertas en el tejido social y al romper el principio económico del intercambio de equivalentes, están recuperando sus formas autónomas de vivir. Al reinstalar o regenerar formas de comercio que operan fuera de las reglas del mercado o del plan, están enriqueciendo sus vidas cotidianas y limitando el impacto y el alcance de las operaciones comerciales que aun necesitan mantener, al tiempo que reducen la transformación de su tiempo y de los frutos de su esfuerzo en mercancías.

El actor principal de la economía, el hombre económico, no encuentra respuestas factibles para lidiar con la “crisis” del desarrollo, y frecuentemente reacciona con desolación, agotamiento, incluso desesperación. Constantemente cae en el juego político de demandas y promesas, o en el juego económico de intercambiar el presente por el futuro, las esperanzas por expectativas. En contraste, el actor principal de los nuevos ámbitos de comunidad, el hombre común o comunitario, disuelve o previene la escasez, en sus esfuerzos imaginativos para lidiar con sus predicamentos. Sólo necesita libertad en sus espacios y limitado apoyo a sus iniciativas. Puede mezclarlas y combinarlas en coaliciones políticas, cada vez más capaces de reorientar las políticas y cambiar los estilos políticos. Apoyada en recientes experiencias, la nueva conciencia que surge de los márgenes puede despertar a otros, ampliando esas coaliciones hasta el punto critico en que comienza a ser factible una inversión del dominio económico.

La economía de los economistas no es sino un juego de reglas con el que se gobiernan las sociedades modernas. Los hombres y las sociedades no son económicos, aun después de haber creado instituciones y formas de interacción de naturaleza económica, aun después de haber instituido la economía. Y esas reglas económicas se derivan de la escasez crónica de la sociedad moderna. Lejos de ser la ley de hierro de cualquier sociedad humana, la escasez es un accidente histórico: tuvo un principio y puede tener un fin. Ha llegado el tiempo de su fin. Este es el tiempo de los márgenes, del hombre común o comunitario.

A pesar de la economía, el hombre común, en los márgenes, ha sido capaz de mantener viva otra lógica, otro juego de reglas. En contraste con la economía, esta lógica se halla inserta en el tejido social. Ha llegado el tiempo de confinar la economía a su lugar adecuado: en el margen. Como los marginales han hecho.

La invención del subdesarrollo

A finales de la segunda guerra mundial, Estados Unidos era una maquina productiva formidable e incesante, sin precedente en la historia. Constituía sin disputa el centro del mundo. Era el amo. Todas las instituciones creadas en esos años reconocieron ese hecho: hasta en la Carta de las Naciones Unidas se escuchó el eco de la Constitución norteamericana.
Pero los norteamericanos querían algo más. Necesitaban hacer enteramente explícita su nueva posición en el mundo. Y querían consolidar su hegemonía y hacerla permanente. Para esos fines, concibieron una campaña política a escala global que portara claramente su sello. Concibieron incluso un emblema apropiado para identificar la campaña. Y eligieron cuidadosamente la oportunidad de lanzar uno y otra -el 20 de enero de 1949. Ese día, el día en que el presidente Truman tomó posesión, se abrió una era para el mundo -la era del desarrollo.

Debemos emprender (dijo Truman) un nuevo programa audaz que permita que los beneficios de nuestros avances científicos y nuestro progreso industrial sirvan para la mejoría y el crecimiento de las áreas subdesarrolladas.

El viejo imperialismo - la explotación para beneficio extranjero no tiene ya cabida en nuestros planes. Lo que pensamos es un programa de desarrollo basado en los conceptos de un trato justo democrático .

Al usar por primera vez en este contexto la palabra “subdesarrollo”, Truman cambió el significado de desarrollo y creó el emblema, un eufemismo, empleado desde entonces para aludir de manera discreta o descuidada a la era de la hegemonía norteamericana.

Nunca antes una palabra había sido universalmente aceptada el mismo día de su acuñación política. Una nueva percepción, de uno mismo y del otro, quedó establecida de pronto. Doscientos años de construcción social del significado histórico-político del término “desarrollo” fueron objeto de usurpación exitosa y metamorfosis grotesca. Una propuesta política y filosófica de Marx, empacada al estilo norteamericano como lucha contra el comunismo y al servicio del designio hegemónico de Estados Unidos, logró permear la mentalidad popular, lo mismo que la letrada, por el resto del siglo.

El subdesarrollo comenzó, por tanto, el 20 de enero de 1949. Ese día, dos mil millones de personas se volvieron subdesarrolladas. En realidad, desde entonces dejaron de ser lo que eran, en toda su diversidad, y se convirtieron en un espejo invertido de la realidad de otros: un espejo que los desprecia y los envía al final de la cola, un espejo que reduce la definición de su identidad, la de una mayoría heterogénea y diversa, a los términos de una minoría pequeña y homogenizante.

Truman no fue el primero en emplear la palabra. Wilfred Benson, quien fuera miembro del Secretariado de la Oficina Internacional del Trabajo, fue probablemente la persona que la inventó, cuando se refirió a las “áreas subdesarrolladas” al escribir sobre las bases económicas de la paz en 1942. Pero la expresión no tuvo mayor eco, ni en el público ni en los expertos. Dos años más tarde, Rosenstein-Rodan siguió hablando de “áreas económicamente atrasadas” . Arthur Lewis, también en 1944, se refirió a la brecha entre las naciones ricas y las pobres. A lo largo de la década, la expresión apareció ocasionalmente en libros técnicos o en documentos de Naciones Unidas. Sólo adquirió relevancia cuando Truman la presentó como emblema de su propia política. En este contexto, adquirió una virulencia colonizadora insospechada.

Desde entonces, el desarrollo connota por lo menos una cosa: escapar de una condición indigna llamada subdesarrollo. Cuando Nyerere propuso que el desarrollo fuera la movilización política de un pueblo para alcanzar sus propios objetivos, consciente como estaba de la locura de seguir las metas que otros habían establecido; cuando Rodolfo Stavenhagen propone actualmente el etnodesarrollo o el desarrollo con autoconfianza, consciente de que debe “mirarse hacia adentro” y “buscar en la propia cultura”, en vez de seguir adoptando puntos de vista prestados y ajenos; cuando Jimoh Omo-Fadaka plantea el desarrollo de abajo hacia arriba, consciente de que ninguna de las estrategias basadas en el diseño de arriba hacia abajo ha logrado alcanzar sus objetivos explícitos; cuando Orlando Fals Borda y Anisur Rahman insisten en el desarrollo participativo, conscientes de las exclusiones practicadas en nombre del desarrollo; cuando Jun Nishikawa propone “otro” desarrollo para Japón, consciente de que la era actual esta terminando; cuando ellos y muchos otros califican el desarrollo y emplean la palabra con advertencias y restricciones, como si se estuvieran refiriendo a un campo minado, no parecen estar al tanto de la contra productividad de sus empeños. El campo minado explotó ya.

Para que alguien pueda concebir la posibilidad de escapar de una condición determinada, es primero necesario que sienta que ha caído en esa condición. Para quienes forman actualmente las dos terceras partes de la población del mundo, pensar en el desarrollo -en cualquier clase de desarrollo requiere primero percibirse como subdesarrollados, con toda la carga de connotaciones que esto conlleva.

En la actualidad, para dos terceras partes de la gente en el mundo, el subdesarrollo es una amenaza cumplida; una experiencia de vida subordinada y llevada por el mal camino, de discriminación y subyugación. Dada esta condición previa, el simple hecho de asociar con el desarrollo las intenciones propias las anula, las contradice, las esclaviza. Impide pensar en objetivos propios, como quería Nyerere; socava la confianza en uno mismo y en la cultura propia, como exige Stavenhagen; solicita la administración de arriba hacia abajo, contra la que se rebeló Jimoh; convierte la participación en un truco manipulatorio para involucrar a la gente en la lucha para obtener lo que los poderosos quieren imponerle, que era precisamente lo que Fals Borda y Rahman trataban de evitar.

ESTAMOS EN EL AÑO 2070.

Termino de cumplir 50 años pero mi apariencia es de un hombre de 85.
Tengo serios problemas renales porque bebo muy poca agua. Hoy soy una de las personas más viejas de esta sociedad.
RECUERDO CUANDO TENÍA CINCO AÑOS: Había muchos arbolasen los parques, las casas tenían bonitos jardines y yo podía disfrutar de un baño quedándome debajo de la ducha por una hora
Ahora usamos toallas humedecidas con aceite mineral para limpiar la piel. Antes todas las mujeres mostraban sus bonitas cabelleras, ahora debemos raparnos la cabeza para mantenerla limpia sin usar agua.
ANTES mi padre lavaba el auto con el agua que salía de una manguera. HOY los niños no creen que el agua se utilizaba de esa manera.
RECUERDO que había muchos anuncios que decían “CUIDA EL AGUA” solo que nadie hacia caso; pensaban que el agua jamás se podía terminar.
AHORA todos los ríos, represas lagunas y mantos acuíferos están irreversiblemente contaminados o agotados.
Inmensos desiertos constituyen el paisaje que nos rodea por todos lados. Las infecciones gastrointestinales, enfermedades de la piel y de las vías urinarias, son las principales causas de la muerte. La industria esta paralizada y el desempleo son dramáticos. Las fabricas desalinizadoras son la principal fuente de empleo y TE PAGAN CON AGUA POTABLE en lugar de SALARIO. LOS ASALTOS por bidón de agua son comunes en las calles desiertas. La comida es 80% sintética.
ANTES la cantidad de agua indicada como ideal para beber eran 8 VASOS POR DIA para una persona adulta.
HOY SOLO puedo beber MEDIO VASO.
La ropa es descartadle, lo que aumenta la cantidad de basura; tuvimos que volver a los pozos ciegos (cámara séptica) como en el siglo pasado por que las redes de cloacas no se pueden usar POR FALTA DE AGUA.
La apariencia de la población es horrorosa, cuerpos desfallecidos, arrugados por la deshidratación, llenos de llagas en la piel por los rayos ultravioletas que no retiene la capa de ozono que los filtraban en la atmósfera.
Por la sequedad de la piel una joven de 20 años parece de 40. Los científicos investigan, pero no hay solución posible.
NO SE PUEDE FABRICAR AGUA, el oxigeno también esta degenerado por falta de árboles lo que disminuyó el coeficiente intelectual de las nuevas generaciones. Se altero la morfología de los espermatozoides de muchos individuos. Como consecuencia hay muchos chicos con insuficiencias, mutaciones y deformaciones. El gobierno hasta nos cobra por el aire que respiramos 137 metros cúbicos por habitante adulto.
La gente que no puede pagar esta retirada de las “zonas ventiladas”, que están dotadas de gigantescos pulmones mecánicos que funcionan con energía solar. No son de buena calidad pero se puede respirar.
La edad media es de 35 años. En algunos países quedaron MANCHAS DE VEGETACION con su respectivo río, que es FUERTEMENTE VIGILADO por el EJÉRCITO.
EL AGUA SE VOLVIO UN TESORO MUY CODICIADO, MAS QUE EL ORO O LOS DIAMANTES.
Aquí en cambio no hay árboles porque casi nunca llueve, y cuando llega a registrarse una precipitación, es de lluvia acida. Las estaciones del año están severamente transformadas por las pruebas atómicas y las industrias contaminantes del siglo xx.
SE ADVERTIA QUE HABIA QUE CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE Y… NADIE LE HIZO CASO.
Cuando mi hija me pide que le hable de cuando yo era joven, describo lo bonito que eran los bosques.
Le hablo de la lluvia, de las flores, de lo agradable que era darse un baño y poder pescar en los ríos y en las represas, BEBER TODA EL AGUA QUE QUISIESE. Y lo saludable que era la gente.
Ella me pregunta: PAPA PORQUE SE ACABO EL AGUA?
Entonces siento un nudo en la garganta.
No puedo dejar de SENTIRME CULPABLE, porque PERTENEZCO A LA GENERACION que término CON EL MEDIO AMBIENTE o simplemente no tomamos en cuenta tantos avisos.
AHORA NUESTROS HIJOS PAGAN UN ALTO PRECIO…
Sinceramente creo que la vida de la tierra ya no será posible dentro de muy poco, por que la destrucción del medio ambiente llego a un punto irreversible.
COMO ME GUSTARIA VOLVER ATRÁS Y HACER QUE TODA LA HUMANIDAD HUBIERA COMPRENDIDO ESTO…
…cuando todavía podíamos hacer algo para salvar nuestro planeta.

MIRA LO UNICO QUE NOS HA DEJADO LA GUERRA

Hilary Duff, embajadora de la juventud bogotana



“Me siento muy pequeña en este cuarto rodeada de grandes líderes de esta ciudad y mucho más que agradecida por este privilegio tan grande que me ofrecen hoy. El esfuerzo extraordinario para mejorar la vida de los niños de Colombia es extremadamente inspirador", señaló Hillary Duff.

También dijo que: "Bendiciones en un Morral nació de una necesidad en Estados Unidos y ahora es universal. Colombia es el tercer país y quizás el más importante, porque ningún otro país ha sido tan determinante para hacer un cambio positivo en las vidas de sus niños. Juntos podremos abrazar el futuro y gracias por haber abierto sus corazones para mí, los quiero mucho, gracias”.

Por su parte, el alcalde Samuel Moreno resaltó que: “Lo que más nos impacta es su opción de vida, Hillary está comprometida con las causas sociales y con las acciones humanitarias. Al igual que ustedes, queridos visitantes, el gobierno de la ciudad que presido tiene el enorme compromiso de construir una capital de derechos, en la cual se mejoren las condiciones de vida de la niñez y de la juventud. Como cientos de miles en el planeta nos declaramos admiradores de la destacada carrera de Hillary”.

Con este nombramiento, que internacionaliza aún más a Bogotá, a partir de hoy Hilary hablará alrededor del mundo de nuestra ciudad y sus avances. Esta artista estadounidense llegó a Bogotá en compañía de su madre y el cofundador de ‘Blessings in a Backpack’, Stan Curtis.

“Como un gesto único hemos decidido nombrar a Hillary Duff como la embajadora y la mensajera de nuestros niños, niñas y jóvenes alrededor del mundo. Su liderazgo en el contexto internacional, su voz autorizada por el compromiso probado en las causas de los más pobres, su estilo de vida, que hace contraste y arroja luz, le da autoridad para contar fuera de nuestras fronteras los sueños de nuestra infancia, la potencia de nuestra juventud y las posibilidades de esta tierra”, aseguró el alcalde Samuel Moreno.

Por su parte Stan Curtis, cofundador del programa Bendiciones en un morra, señaló: l“La jornada que hago con Hilary es una jornada de pasión, de amor y para las generaciones futuras del mundo. Cuando llego a una ciudad como Bogotá y me encuentro con líderes como el alcalde Samuel Moreno me inspira mucho poder ayudar a Colombia. Estamos muy entusiasmados de estar en Bogotá para trabajar por el futuro de Colombia”.

“Me siento orgullosa de que mi nombre sea reconocido a través del mundo, en este punto decidí que también era importante ser un modelo a seguir para los niños. Me siento tan felíz de hacer parte de la gente que se preocupa por el futuro de los niños y espero no solo entregarles comida, sino poder ayudar más y hacer que más gente contribuya a resolver este problema”, aseguró en rueda de prensa Hilary Duff.

Con su interés por conocer los programas sociales de Bogotá y el ánimo de aportar a ellos su obra social, Hilary Duff permanecerá en nuestra capital del 14 al 17 de agosto.

“Tenemos la esperanza de que esa gestión va a contribuir a que el mundo nos mire de manera diferente, con respeto, reconociendo cuanto hacemos en la meta de convertir esta ciudad en la capital de los derechos y de las oportunidades”, aseguró el mandatario capitalino.

La joven artista estadounidense llegó para lanzar en Bogotá su programa 'Blessings in a Backpack' (Bendiciones en un Morral), con el que visita colegios alrededor del mundo y entrega a estudiantes de escasos recursos y les entrega morrales con alimentos.

La visita de Duff, durante la que entregará 3 mil de estos morrales, es de carácter social.

Hilary ha entregado por lo menos dos millones de raciones de comida a estudiantes de bajos recursos de Estados Unidos y encabezó, la caminata ‘Aids Walk New York’ con la que recaudó más de 5.6 millones de dólares para ayudar a enfermos del virus VIH - SIDA. Además, sus películas se caracterizan por el mensaje ético y social que transmite a los jóvenes.

En una carta enviada, la artista señala: "luego de conocer el trabajo del Alcalde Mayor, su preocupación por la juventud de Bogotá, así como su entrega y compromiso por mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos en las situaciones más vulnerables, me siento muy complacida de apoyar estos importantes esfuerzos”.

Esta artista juvenil llegó en compañía de periodistas internacionales, quienes conocerán de primera mano la inversión social que se hace en Bogotá; así como otros temas de interés como el movilidad, educación y salud, entre otros. Ellos también se convertirán en embajadores de Bogotá en el mundo.

Duff resaltó: “Me siento muy afortunada de haber hecho tantas cosas a mi corta edad, no creo que falte nada en mi vida, tengo grandiosas personas a mi lado, que amo y me aman. Mi máximo deseo, que aún no he podido lograr, es no ver más niños con hambre en el mundo y es lo que intento alcanzar dando un paso a la vez”.

La visita social de Hilary Duff se concretó gracias a la labor de la Dirección de Relaciones Internacionales, de la Secretaría General de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

El mundo en el que vivimos...

En las últimas décadas del siglo XX asistimos a un conjunto de transformaciones económicas-sociales y culturales cuya vertiginosidad y complejidad no admite precedente y nuestro país no se encuentra ajeno a ello. Caen rápidamente todo tipo de muros y barreras entre las naciones al mismo tiempo que se amplía la brecha en el nivel de desarrollo humano al que acceden los distintos pueblos.

El mundo se ve invadido por formas de producción y consumo, una preocupación por el deterioro incontenible de los recursos naturales, el avance de la pobreza; sin embargo, se hace referencia a un nuevo fenómeno que ha llegado a convertirse en un paradigma para los países en desarrollo.

La globalización engloba un proceso de creciente internacionalización del capital financiero, industrial y comercial, nuevas relaciones políticas internacionales y el surgimiento de nuevos procesos productivos, distributivos y de consumo deslocalizados geográficamente, una expansión y uso intensivo de la tecnología sin precedentes.

Es por ello que intentaremos en el transcurso del trabajo plasmar una conclusión integral de un tema en particular para lo cual tendremos que apoyarnos en investigaciones, análisis y conjeturas propias, tratando de mantener una visión de la realidad como un todo. En otras palabras buscamos sortear el aislamiento de diferentes disciplinas que tratan este mismo tema para lograr una influencia mutua arribando así a una respuesta conjunta. Llegando de este forma a una verdadera comunicación entre nuestras diferentes especialidades.

Tomando como tema principal a la identidad, trataremos en el desarrollar en la monografía la siguiente hipótesis grupal.

La identidad cultural de los diversos pueblos en la actualidad se va homogeneizando o generalizando según ciertas pautas comunes en marcha hacia una cultura estandarizada. Este proceso es propiciado por los poderes generadores de nuevas necesidades de consumo, que manejan a su vez los medios de comunicación social y la producción ofrecida.

Teniendo en cuenta la nueva escena sociocultural que se presenta ante nuestros ojos en este fin de siglo, dentro de la cual desfilan ciertos procesos reveladores del cambio, como ser una creciente “... pérdida de peso de las instituciones públicas locales y nacionales en beneficio de los conglomerados empresariales de alcance transnacional...”, “... la reformulación de los patrones de asentamiento y convivencia urbanos...”, “... la reelaboración de lo propio, debido al predominio de los bienes y mensajes procedentes de una economía y una cultura globalizadas sobre los generados en la ciudad y la nación a las cuales se pertenece”, “la consiguiente redefinición del sentido de pertenencia e identidad...” de los pueblos y “el pasaje del ciudadano como representante de una opinión pública al ciudadano como consumidor interesado en disfrutar de una cierta calidad de vida”, cabe cuestionarnos acerca del impacto negativo que éstos provocan sobre diversas realidades culturales de los pueblos, en particular sobre sus respectivas identidades, aceptando como un hecho ineludible la marcha hacia la aldea global, como paradigma de constitución del mundo con miras a la homogeneización del planeta en lo político, lo económico y lo social.

Para dar una visión más detallada de lo expuesto anteriormente, y lograr el alcance correcto a los términos utilizados en la hipótesis, nos basaremos en ciertas definiciones para poder explicar básicamente lo que entendemos por ellos.

La identidad de un pueblo está dada por “lo que un sujeto se representa cuando se reconoce o reconoce a otra persona como miembro de ese pueblo. Se trata de una representación intersubjetiva, compartida por una mayoría de los miembros de un pueblo, que constituirían un sí mismo colectivo.”

La homogeneización es un proceso según el cual dos o más elementos se van configurando según pautas comunes, hasta adquirir la misma naturaleza o género.

Adhiriéndonos a la definición expuesta por el Magisterio de la Iglesia mediante el Documento de Puebla, “con la palabra cultura se indica el modo particular como, en un pueblo, los hombres cultivan su relación con la naturaleza, entre sí mismos y con Dios. Es el estilo de vida común que caracteriza a los diversos pueblos, por ello se habla de pluralidad de culturas. Es decir, es el conjunto de valores que lo animan y de desvalores que lo debilitan y que al ser participados en común por sus miembros, los reúne en base a una misma conciencia colectiva.”

En sentido general, el concepto de estándar deriva del que tiene en el lenguaje corriente particularmente en la producción de bienes: un elemento, una pieza que es lo suficientemente extendida, generalizable, común como para constituirse en típica y universal.

Los grupos de poder, a nuestro entender, son una unidad social constituida por un número de individuos que poseen un estatus y unas relaciones mutuas estables, y que tienen un conjunto de valores o normas que regulan su conducta. Estos tienen las relaciones, bienes o elementos (políticas, económicas, sociales, etc.) suficientes para llevar a cabo sus logros e influir sobre el resto de los grupos y la sociedad por todos los medios posibles valiéndose de un hábil manejo de sus recursos. Ellos crean nuevas necesidades de consumo, que “son un impulso irresistible que obliga a obrar a las causas infaliblemente en determinado sentido”.

Partiendo de esta base intentaremos desarrollar el tema de la identidad, enfocada desde el punto de vista que le hemos dado en la hipótesis grupal, teniendo como objetivo poder dar un panorama concreto sobre ello.

Este trabajo será abordado desde distintos enfoques, tales como el cultural, sociológico, económico-político, intentando así, cumplir con la interdisciplinariedad planteada anteriormente.

Basándose en todo lo expuesto anteriormente, se plantea la siguiente hipótesis individual:

Los medios de comunicación social y el proceso de globalización influyen en el consumo de los individuos y por medio de éste, en la identidad colectiva de un pueblo, ya sea creándoles nuevas necesidades, ya sea haciéndolos dependientes a los objetos de consumo y generándoles, de esta manera, el hábito del consumo. Dentro de este contexto, sin embargo, no se borran ni disminuye la posibilidad de los individuos de optar entre las alternativas que ofrece el gran mercado, por aquella que mejor le satisfaga sus necesidades.

A través de este trabajo se intentará, en primer lugar dar una caracterización del tipo de cultural que se está forjando a fines del milenio y como ésta nos afecta no solo como individuos de una sociedad, sino también como consumidores.

Con el paso del tiempo los hábitos de consumo se van modificando, así como también, la forma de poner el producto en contacto con la gente es distinta a la que existía hace un par de años atrás. Los adelantos tecnológicos en materia de producción y distribución de bienes y servicios, hacen posible que hoy en día se pueda conseguir un mismo producto en la Argentina que en Japón.

Estos cambios no solo incidieron en la economía de un país, sino también en las costumbres y tradiciones del mismo; por ello abordaremos en el primer capítulo los problemas de la identidad, lo que sucede cuando se la pierde o se encuentra sometida; y relacionado con esto se verá en que consiste la globalización, que efecto tiene en nuestras vidas, los beneficios que ésta trae, así como también los perjuicios que ocasiona, especialmente en los países subdesarrollados que no cuentan con los recursos necesarios y adecuados para enfrentar estos cambios que se vienen dando a nivel mundial.

En un segundo capítulo se determinará cual es la incidencia de los medios de comunicación en la sociedad, como llegan a influir en la identidad de un pueblo y también en los hábitos de consumo. La gente quiere estar "al día", quiere poseer "lo último", con el paradójico resultado, por lo demás, de que cuando ha adquirido lo "último", lo "nuevo" ya ha salido al mercado.Vivimos inmersos en programas breves, en el perpetuo cambio de las normas y en el estímulo de vivir al instante: el presente se ha erigido en el eje principal de la temporalidad social.

Y por último se tocará el tema específico del consumo. Como actúan los individuos frente a una opción de compra, es decir que actitud adoptan cuando tienen que elegir el modo de satisfacer sus necesidades; y relacionado a este tema como influye el consumo en la identidad del individuo. Además podemos decir que los cambios en el consumo modifican la identidad de la sociedad; nuevas costumbres, nuevos hábitos desplazan a los antiguos produciendo una constante renovación y continuo cambio de los gustos.

Monografía creado por Verónica Cecilia Pralong. Extraido de: http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/eco/globvero.htm
02 de Junio de 2006